La Hortaliza
La chirivía (Pastinaca sativa) es también conocida como pastinaca. Es la raíz carnosa que crece en la planta que recibe el mismo nombre. Su color es cremoso y suele medir entre 20 y 30 cm de longitud. Es muy aromática y su sabor es dulce y picante.
Antes de la introducción en Europa de la patata era un alimento importante en invierno porque posee muchas reservas, azúcares y fécula.
Crece silvestre por toda Europa en barbechos y herbazales, siendo muy abundante en Inglaterra, Gales y el Cáucaso.
Se suele confundir la chirivía con la raíz de otra planta muy diferente botánicamente, el perejil de raíz.
Es una raíz gruesa de color blanco grisáceo, con la carne amarillenta o marrón clara y de sabor muy parecido al del apio. Se consume como hortaliza o para preparar sopas y cremas.
Tras el agua, los hidratos de carbono son el principal componente de este tubérculo. Éstos están formados en su mayoría por almidón, el cual no incide en la formación de caries. La chirivía es una de las verduras que mayor cantidad de lípidos aporta. También presenta un gran aporte de fibra soluble que contribuye a prevenir los niveles de colesterol en la sangre. Por cada 100 g de producto comestible se aporta un valor energético de 22 -64 kcal.
En el momento de selección en su compra es recomendable elegir chirivías no muy grandes para evitar que su textura sea dura y astillosa. Admiten muy bien su conservación en frigorífico y congelación, siempre que se lleven a cabo en las condiciones adecuadas.
Las chirivías se pueden consumir crudas formando parte de ensaladas, o cocinadas, tanto hervidas, asadas, escarchadas o en forma de puré. A partir de ellas se elabora una especie de vino de color pálido.
En la actualidad, en España, la chirivía no es un cultivo de gran importancia comercial aunque se suele encontrar con cierta frecuencia en los supermercados. |